viernes, 1 de marzo de 2013

First day

Bueno, el miércoles pasado fue mi primer día como maestra en el colegio en que trabajo. Fue todo una novedad para mí, realmente estaba muy asustada y con muchos muchos nervios.

Al principio, con los chicos de sexto estuvo todo bien, sobre todo porque eran dos = P Es un taller opcional de inglés lo que les enseño, entonces se quedan poquitos. Fue muy agradable, mis alumnos son muy amables y cálidos y la verdad saben bastante, tengo buenas bases donde seguir construyendo.

Los 45 minutos con segundo grado fueron OTRA COSA. Por alguna razón yo me imaginaba que iban a estar todos sentados en silencio y respondiendo de a uno a las preguntas que yo hiciera. Pero no. Eran 28 mini-personas caminando por ahí, hablando, gritando, llorando, peleándose, pegándose unos a otros, y vieniendo a mi a preguntarme cosas como si podían ir al baño.

La verdad es que la actividad que había planeado (que pintaran una manito de color y le pusieran el nombre para pegarlo en una cartulina en la pared) la hicieron, pero no conseguí nada más, nada en inglés.

Volví a casa muy muy estresada, triste y cansada, preguntándome a mí misma si hice bien en elegir esta profesión, si era verdad que es mi vocación y todas esas cosas. Realmente me sentía muy mal. Era una mezcla entre tristeza, decepción conmigo misma y con la situación, y un enorme cansancio, lo cual todo junto me hizo llorar = (

martes, 5 de febrero de 2013

La arquitectura humana

Landmann fue un biólogo contemporáneo que teorizó sobre el hombre, y lo hizo contraponiéndolo con el animal.

Primero habló de la no especialización: sostiene que el hombre es un ser no especializado, en contraste con el animal, que es especializado. El animal tiene sus órganos especializados, por ejemplo, el león tiene sus garras especiales para cazar, y sus dientes especiales para desgarrar. Asimismo, tiene instintos muy fuertes, que son muy útiles en su hábitat y marcan lo que tienen que hacer, prescriben su comportamiento (si el animal tiene miedo, ataca instintivamente, sin pararse a pensar cuál es la mejor opción). A diferencia de esto, el hombre es no especializado, y es así, por su racionalidad: puede elegir qué ser. Sus dientes son pequeños, sus "garras" son débiles, pero éstas son dúctiles y las puede usar para una gran cantidad de cosas. Sus instintos son mucho más débiles, así que no tiene la pureza de reacción de animal, pero esto no es una desventaja en todas las ocasiones, ya que tiene otras capacidades de las cuales el animal carece, como la capacidad creadora y la capacidad de adaptabilidad.

Landmann cita a otro teórico del hombre, Gehlen, quien sostiene que el animal, al ser especializado, es la vida perfecta, y que el hombre, como no es especializado, es un ser de carencias. Dice que el hombre contrarresta estas carencias con la razón. A todo esto Landmann responde diciendo que la racionalidad es una característica esencial del hombre y que lo hace ser quien es y que sea un producto especial y peculiar de la naturaleza.

La corporeidad humana, sigue Landmann, es específicamente humana, ya que el hombre es el único animal que está formado por una parte espiritual y otra corporal. Sin embargo, se explica que el hombre no es un microcosmos, es decir, no es una sumatoria de partes independientes, como si lo humano se pusiera encima de lo animal, sino que el hombre es una unidad substancial (como sostuvo Santo Tomás de Aquino) de cuerpo y alma. Hay una supremacía de lo espiritual en el caso del hombre, y dice Portmann (otro de los teóricos citados por el autor) que el cuerpo está subordinado al espíritu, y que el espíritu se construye un cuerpo. 

El ritmo de desarrollo es otro de los temas tocados en lo leído, y es otra de las diferencias claves con el animal. Se explica que el animal, apenas nace, ya camina, y necesita muy poco tiempo de cuidados maternos para poder valerse por sí mismo. Además, su vida está gobernada por los instintos, es decir, la naturaleza le dice cómo comportarse con cada situación, por lo que no necesita aprender tanto a lo largo de su vida, y así, su juventud es corta. En cambio, el hombre, según el autor, nace prematuramente: necesita muchos años de cuidado para poder valerse por sí mismo, y Landmann sostiene que es como si "no le alcanzara el período de gestación". Como no tiene instintos tan fuertes, tiene una vida gobernada por el espíritu; su propio espíritu, y el espíritu conjunto del grupo social en que vive, que lo condiciona, pero no lo determina, y le enseña la cultura. El proceso de aprendizaje de cultura debe empezar lo antes posible y es un trabajo arduo y muy extenso, y por ese motivo, la juventud es tan larga, porque es el momento en que se debe aprender; por eso, también, la adultez es tan larga, porque son los adultos quienes deben enseñarle a los jóvenes. Landmann sintetiza que, a más cultura, más autonomía. La vejez para los animales es simple decadencia y caída, pero para los hombres, es la caída de las fuerzas físicas, pero el espíritu y sus capacidades permanecen. En la Antigua Grecia y en algunos lugares de Oriente, los ancianos son considerados sabios, ya que, según las palabras de Sócrates "La mirada de la inteligencia se agudiza cuando la penetración de nuestros ojos empieza a desfallecer". 

Otro de los puntos trabajados es la apertura al mundo. Uëxkull, otro teórico mencionado, explica que los animaes tienen un "mundo circundante" que es limitado y especializado, como ellos. Dice que los órganos sensoriales de los animales son como filtros que sólo dejan pasar la información vital para el animal, y que todo lo que no tiene interés vital para él directamente no es percibido. Es una función selectiva de sus sentidos que es inconsciente. Contraponiéndose, el hombre tiene una "apertura al mundo", es decir, no tiene un mundo circundante limitado sino que su mundo es ilimitado. Sus sentidos son filtros también, pero mucho más permeables, ya que dejan pasar muchísima más información. Así es como el hombre conoce más del mundo que el animal en forma cuantitativa (pasa más información) y también en forma cualitativa, ya que como el objeto no es de relación vital para él, lo comprende desde otro lugar. Como su vida no está gobernada por los instintos, la naturaleza no le dice cómo comportarse en cada caso; lo debe decidir él mismo mediante la reflexión. Para esto debe conocer; no hay una cantidad determinada de saber para el humano, y además, el saber es voluntario, es por esto que recibe una dimensión ética. Por último, al animal, la naturaleza le adjudicó sólo un mundo circundante a cada especie (no a cada individuo sino al conjunto de su especie), mientras que el hombre se construye a sí mismo su propio mundo circundante, que pertenece a la cultura.

Köhler, el tercer teórico citado, expone que los animales no perciben las cosas como lo que son, sino en función de la utilidad que tienen para ellos. No separan a la cosa de la función que tiene para ellos, ni perciben al conjunto como una sumatoria de partes divisibles. El hombre percibe la sustancia propia de las cosas independientemente de la función que tengan para él, es capaz de asignarle más de una función a la misma cosa, y por esto, tiene un mundo muchísimo más rico que el animal. Tanto así, que no sabe cómo moverse en el mundo ni qué hacer dentro suyo con la riqueza que percibe fuera.

Antes de terminar hay que explicar dos cosas: primero, retomar el tema de la no especialización del hombre. El vacío que el hombre encontró dentro de sí lo hizo productivo, le dio las aptitudes que tiene: solo por estar vacío llegó a ser hombre perfecto, y por eso su falta de especialización es parte de su naturaleza. La especialización ha de faltarle, le sería un estorbo si la tuviera. Y por último, el tema de la cultura. Esta es la respuesta que da el hombre sobrecogido por la enormidad del mundo, para hacerlo claro. Porque el hombre fue destinado para la creación cultural es que necesita que el mundo se abra por todas partes y que él mismo sea no especializado.


miércoles, 30 de enero de 2013

Aristóteles II


Aristóteles dividió a las ciencias siguiendo diferentes criterios. Primero, las clases de ciencia según las operaciones de la razón:

  1. Ciencias teoréticas: Su operación es la contemplación, y son aquellas ciencias que se estudian solo por el hecho de conocer, no por algún fin práctico, por el solo hecho de descubrir la verdad.
  2. Ciencias éticas o prácticas: Su operación es el obrar, y son aquellas que se encargan del correcto vivir  de los individuos. Se divide en ética individual (el buen obrar de una sola persona), ética familiar (El buen obrar de un grupo familiar) y ética política (el buen obrar de una comunidad política).
  3. Ciencias poiéticas o productivas: Su operación es el hacer, se refiere a producir algo, un resultado u obra externa. Estas ciencias están subordinadas a las éticas, y las éticas, a su vez, están subordinadas a las teoréticas.
Su otra clasificación es las clases de ciencia según el grado de separación entre la materia y el movimiento.
  1. Objetos que tienen materia sensible en su definición: Estos objetos son entes sensibles o móviles de la naturaleza. Un ejemplo de estas ciencias son las ciencias naturales o la física.
  2. Objetos que no tienen materia en su definición: Estos objetos son figuras geométricas o números, por ejemplo, y son objetos que no existen sin materia. Un ejemplo de esta clase de ciencia es la matemática.
  3. Objetos "separados e inmóviles": Estos objetos se definen sin materia, y son los estudiados por la filosofía y la teología.

¿Ciencia? ¿Qué es eso?

Uno de los más grandes pensadores de todos los tiempos, Aristóteles, tenía la respuesta a estas preguntas.

Nacido en la época de la Grecia Antigua, hijo de un médico de la corte de Macedonia, recibió una educación buena aunque no era noble. En ese entonces los médicos sabían mucho de todo, con lo cual Aristóteles recibió influencias naturalistas de su padre, las cuales le ayudaron a percibir cierta perfección en aquel mundo que Platón llamaba "mundo sensible", con el que estaba muy en contacto.

Entre muchas otras ocupaciones, quiero centrarme en la de epistemólogo: teorizó sobre lo que la ciencia es y la dividió en clases.

En primer lugar hizo una diferencia entre el saber experiencial y el saber científico. Dijo que el saber experiencial es aquel que nace de la experiencia, como bien su nombre indica. Es el saber de quien ha frecuentado mucho un objeto, y tiene que ver mucho con la memoria. En cambio, el saber científico es el que nace del estudio del objeto, y no de la memoria sino de la razón.

Además, Aristóteles nos explica que el saber experiencial representa el conocimiento de lo individual, y del "qué" del objeto, es decir, su simple existencia. Sin embargo, el conocimiento científico conoce lo universal, las esencias y nociones universales, y conoce por las causas, es decir, conoce el "porqué" de las cosas. Gracias a esto último puede demostrar sus afirmaciones, en las que tiene plena seguridad, y como puede transmitir esta certeza, puede enseñar. El saber experiencial no es demostrativo, porque no conoce las causas, es decir, no puede explicar por qué algo es como es, de modo que no puede enseñar. Finalmente dijo que el saber científico versa sobre lo necesario, lo universal, lo que no puede ser de otra manera, sobre las esencias de las cosas.

Así es como definió la ciencia de este modo:

conocimiento por las causas, demostrativo, sobre las esencias, lo universal y lo necesario, que puede ser enseñado.

martes, 29 de enero de 2013

¿De qué filosofamos hoy?

El anteriormente mencionado filósofo Ismael Quiles, además de lo que ya fue explicado, habló, en sus escritos, de los temas que trata la filosofía, y dio algunas características más para entender lo que es el filosofar. A continuación se detallan algunas.

El filósofo se preocupa por problemas humanos, que son con los que tropieza luego de aislarse del mundo. Estos son problemas trascendentales, de último término, como por ejemplo, el sentido de la vida y de la muerte. Se puede decir, entonces, que la filosofía es antropocéntrica, ya que el nucleo del filosofar son los problemas humanos, y sólo alcanzan buenos resultados nuestras investigaciones cuando tienen algún punto vital para el hombre. Además, la filosofía es egocéntrica, afirma Quiles, ya que hay una obligación moral en el ser humano de conocerse a sí mismo para conducirse al destino que debe realizar, y porque el campo más inmediato de la realidad humana en el cual experimentar es uno mismo. 

El filosofar se pregunta por los primero principios, ya que para hallar la última explicación hay que llegar a los principios más generales de la realidad. Es importante mencionar que Quiles sostiene que no estudiamos por los primeros principios ni para ellos sino por el hombre y para conocerlo. El objeto formal de la filosofía según el autor es el hombre como tal, la última explicación del sentido y la esencia del hombre y su vida.

¿Qué es filosofar?

En clase leímos a un autor que respondía a esta pregunta y a algunas más.

Su nombre es Ismael Quiles, y fue un sacerdote jesuita español del siglo XX. Fundó la USAL (Universidad del Salvador) acá en Buenos Aires y uno de sus objetivos fue tomar varias corrientes filosóficas diferentes y ver los aspectos en común de cada una, para hacer reflexionar a la gente sobre la vida.

El texto leído en clase fue Filosofar y vivir, y lo primero que vemos en ese texto es que Quiles dice que esa es la esencia de la filosofía: sostiene que no debe separarse a ésta de la vida, ya que el filosofar no puede estar dividido de ella. Sostiene que sólo cuando uno siente el problema filosófico como propio es que filosofa con más intensidad, ya que es sensible al tema. Además, explica que el tema central de la filosofia es el hombre, porque es él quien filosofa, y quien busca encontrar respuestas para hallar su misión en la vida. 

Da como respuesta al título de este post lo siguiente: el filosofar es una especial actitud humana frente a problemas trascendentales. Con "especial actitud" se refiere a una actitud de contemplación, es decir, diferente de una actitud activa en cuanto a transformar cosas, sino que es intelectiva y reflexiva. Los "problemas trascendentales", según él, son aquellos que no son urgentes o cotidianos, sino que son universales a todos los hombres y van más allá del individuo y lo que le está pasando en ese momento.

Para filosofar, dice, son necesarios diferentes pasos: en primer lugar, estar en soledad. Al estar en soledad uno puede apartarse del mundo en que está inmerso, estando también inmerso en los problemas de él, y fuera de uno mismo. Luego, uno puede llegar a encontrarse a sí mismo, lo cual solo puede hacer si realiza correctamente el paso anterior, ya que anteriormente se encontraba perdido de sí mismo, en el mundo. Gracias a este paso el hombre puede conocerse a sí mismo, tomar plena conciencia de su ser y su personalidad, y darse cuenta de que tiene un "yo" personal y diferente del resto del mundo. El próximo paso es estar en soledad en el mundo, y no se trata de separarse del todo del mundo al que pertenece, sino de alejarse lo suficiente para poder contemplarlo desde fuera, y desde dentro de su "yo". De esto sigue el sentimiento de nada del ser. Del encuentro con uno mismo surgen sensaciones de impotencia, insignificancia, de que da lo mismo que seamos o no, ya que parece que no soy nada, que soy un vacío comparado con todo lo que podría ser. Debido a una exigencia del ser, el siguiente paso es la rebelión contra la nada: uno no quiere ser nada, entonces miramos afuera de nosotros para sobrepasar la deficiencia de nuestro ser. Es una exigencia del ser ya que este siempre aspira a la perfección, que es la felicidad, y no hacia la nada, que es la infelicidad. El último paso es la aspiración a algo "absoluto": consiste en aspirar a algo absoluto y perfecto para compensar la insignificancia de mi ser. Para llegar al absoluto se realiza el paso inverso a estar en soledad: se busca la compañía de algo que pueda saciar ese vacío, se salta hacia el mundo.

Aquí termina la experiencia filosófica, es este su punto cúlmine, con tres posibles resultados:

  • Si la insuficiencia no puede ser colmada, soy un absurdo.
  • Si la insuficiencia puede ser colmada parcialmente, soy un misterio, y en consecuencia vuelvo al absurdo.
  • Si la insuficiencia puede ser colmada de verdad, soy de verdad, tengo sentido: soy para la vida, la comunicación y la plenitud.

El mito

Otro de los temas a estudiar es el mito. Lo estudiamos en clase desde una perspectiva que yo nunca había visto, habiendo leído los mitos griegos nada más, pero nunca habiendo visto el trasfondo cultural que nos enseñaron el año pasado en filosofía.

Aprendimos que el mito, según las sociedades arcaicas, es una historia verdadera, porque se refiere a realidades que podemos ver, es sagrado, porque relata las actividades de seres sobrenaturales, es ejemplar y significativo. Muestra una realidad cultural compleja que puede interpretarse de diversas maneras.

El mito es una historia en la que los personajes son seres sobrenaturales que intervienen en el mundo. Cuenta una historia en el tiempo de los comienzos, los tiempos primordiales, en el que se creó todo lo que conocemos. Gracias a las hazañas de estos seres sobrenaturales es que el mundo es como es, la realidad es lo que es. Se dice que la evidencia de que estos mitos fueron reales y verdaderos eran las creaciones que habían surgido de ellos y que todos podemos ver en el mundo.

Su función es múltiple: por un lado, revelar modelos ejemplares para realizar ritos y actividades humanas significativas. Por otro lado, expresar creencias e imponer y salvaguardar principios morales. Y por último, dar reglas prácticas para el uso del hombre. Esto se entiende mejor si explicamos lo siguiente: como ya dijimos, los mitos relatan el origen del mundo, de los animales, plantas y del hombre, y relatan que los seres sobrenaturales actuaron de tal o cual manera en su actitud creadora en los comienzos para que se dieran los acontecimientos por los cuales la realidad y el hombre son como son. De este modo, los mitos explican al hombre cómo las cosas llegaron a la existencia, dónde encontrarlas, cómo manipularlas, y cómo hacerlas reaparecer cuando desaparecen.

Hay que mencionar también el carácter religioso del mito: recitar un mito no es meramente contarlo, sino mostrarlo; implica una experiencia religiosa ya que los mitos se viven. Uno se impregna de la atmósfera sagrada que se evoca, se hace contemporáneo de los tiempos primordiales (se abandona el tiempo profano actual para ir al sagrado). Así, se reactualizan los acontecimientos fabulosos, se asiste de nuevo a la obra creadora de los seres sobrenaturales.

Las sociedades arcaicas que creían en los mitos hacían una distnción con las "historias falsas", las cuales nosotros conocemos como fábulas o cuentos. Los personajes son animales sobrenaturales. Se dice que son profanas porque no explican grandes realidades como los mitos, sino simples curiosidades anatómicas, acontecimientos que no han modificado la condición humana como tal, aunque fueron en un pasado lejano y fabuloso con seres que no pertenecen al mundo cotidiano.

Para finalizar debe hacerse una referencia a la valoración del mito hoy. Leímos un texto de Kusch en que se hablaba de un grupo de investigadores que visitaba la casa de un abuelo indígena, alejado de ciudades. El abuelo no contestaba a la mayoría de las preguntas que le hacían, pero se preguntaba a sí mismo "por qué había que preguntar tantas cosas", y sostenía que la vida antes era mucho mejor, los sembrados mucho más productivos y la lluvia mucho más abundante. Uno de los investigadores, al saber que su forma de conseguir agua era realizar un rito para pedir lluvias, le propuso comprar una bomba de agua, para que nunca le faltara agua de nuevo. El abuelo se negó y se retiraron de la casa. En el camino, se acuñó la palabra "ignorante" para referirse al viejo, que se negaba a aceptar una solución a su problema y se quedaba con su método arcaico y, a los ojos de los investigadores, inútil.

El escritor hace una reflexión final, sosteniendo que los investigadores buscaban las soluciones fuera de ellos, en lo que la cultura occidental les enseñaba: conseguir una bomba de agua. Por otro lado, el abuelo buscaba la respuesta dentro de sí, acudiendo a un ritual antiguo que su tribu y cultura le habían enseñado. Termina diciendo que los investigadores tenían una referencia mucho más impersonal, y que el abuelo, una mucho más personal, ya que un ritual compromete al hombre, y de este modo, el abuelo conocía mucho más su intimidad que ellos la suya.